Más testimonios, más razones para seguir los juicios
Los primeros testigos de la audiencia de hoy declararon sobre el caso de la desaparición del dirigente gremial Benito Vicente Romano Súarez. Francisco Romano e Irma del Tránsito Romano, hermanos de la victima, contaron que en la noche del 23 de marzo de 1976 irrumpieron personas armadas vestidas de civil a su casa en Tucumán. Buscaban a Benito, quien estaba en Capital en ese momento. Se llevaron detenido a Francisco y lo liberaron poco tiempo después. Benito fue secuestrado el 14 de abril de 1976 en el hotel “Splendid” donde se alojaba cuando se encontraba de viaje en Buenos Aires. Su familia realizó averiguaciones sin obtener ningún resultado. Hablaron con el dueño del hotel, quien presenció el secuestro y les contó que su hermano había sido secuestrado por varias personas, entre ellas uniformados de la policía y otras de civil, y que Benito no presentó ninguna resistencia. Francisco e Irma tienen otro hermano que también se encuentra desaparecido, Domingo Nicolás Romano secuestrado en 1978 en Tucumán.
El tercer testigo, Pedro Abel Calo, presenció el secuestro del abogado Héctor Natalio Sobel desde su oficina de la calle Libertad en Capital Federal. Según su relato, Héctor Sobel fue forzado a entrar en un coche, en la calle, a la salida de su oficina.
El anteúltimo testigo, Roberto Luis Sobel, hermano de la víctima, describió las actividades de Héctor como abogado laboralista quien se dedicaba – en palabras del testigo – a “la protección de los obreros”. Según los relatos de Roberto, la víctima fue secuestrada el 20 de abril de 1976 a la salida de su estudio jurídico en Capital Federal, por un grupo de personas armadas vestidas de civil. Según el testigo, su padre tuvo la oportunidad de entrevistarse con el general Bignone por la desaparición de su hijo. En la entrevista, el general contestó: “Bueno Eduardo, lo lamento mucho, yo sé que tu hijo es peronista, y si pregunto por él soy boleta”. Héctor Natalio Sobel continúa desaparecido.
Las audiencias de la semana terminaron con la declaración de Guido Prividera, hijo de Marta Sierra Ferrero, desaparecida desde el 30 marzo de 1976. Guido relató que el secuestro de su madre fue efectuado por entre seis a ocho personas armadas vestidas de civil. Como su hermano, contó el trabajo de su madre dentro del INTA y las averiguaciones hechas para conocer su destino. Hasta el día de hoy, Marta permanece desaparecida.
El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el día del miércoles 12 de marzo a las 11:30 horas.





