Salud en agonía: el impacto del ajuste en los tratamientos de las personas mayores

Elaboramos una ampliación de nuestro informe sobre las políticas de salud del gobierno de Milei con enfoque en la grave situación de los jubilados y las jubiladas. Coberturas en medicamentos recortadas, aumentos en sus remedios y requisitos que hacen inaccesibles los procedimientos gratuitos: todas medidas que provocan la interrupción y el deterioro de sus cuidados.

Desde el comienzo de la gestión del gobierno de La Libertad Avanza, las personas mayores han sido el sector que más sufrió los recortes y la desprotección del Estado. Los remedios aumentaron en forma descontrolada, muchos pasaron a ser de venta libre y se eliminaron los descuentos de obras sociales y prepagas. El PAMI restringió la cobertura e impuso requisitos más exigentes para quienes necesitan acceder a tratamientos gratuitos por razones sociales. Aunque las políticas públicas en salud no pueden ni deben regirse por las leyes del mercado, las decisiones oficiales se aplicaron como si los medicamentos de jubiladas y jubilados fueran simples bienes de consumo. Todos cambios que se produjeron en un contexto de pérdida en el valor de las jubilaciones. A continuación, relevamos y analizamos estas medidas en una ampliación de Salud en Agonía, nuestro informe sobre las políticas de salud del gobierno de Milei y el impacto en la vida cotidiana.

Los medicamentos en PAMI: cada vez menos accesibles

El PAMI tiene 5.562.061 personas afiliadas en su mayoría de más de 60 años. Es decir, el 12% de la población Argentina y el 60% de sus adultos mayores. En los últimos meses, se conocieron medidas duras que dejaron a quienes tiene afiliación a PAMI en situaciones cada vez más delicadas. Las dos que más impactaron en la economía de las personas jubiladas fueron el recorte en la cobertura de sus medicamentos, por la decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de cambiar medicamentos recetados a la condición de venta libre, y el recorte de PAMI en los porcentajes de cobertura de medicamentos que eran cubiertos al 100%. 

Desde el 2020, a través del Programa Vivir Mejor, PAMI contaba con un Vademecum de Medicamentos Esenciales (VME) con cobertura del 100% sobre casi 3000 medicamentos. Esto se sumaba a la de otros medicamentos que por leyes nacionales también estaban cubiertos en su totalidad, como en el caso de la diabetes o el VIH, cuyos tratamientos farmacológicos tienen cobertura universal. 

En abril de 2024 se creó el Programa de Medicamentos de Uso Eventual, que aplicaba una cobertura del 40% sobre el valor del precio de venta al público (PVP). Entre abril y octubre pasó cientos de medicamentos al Programa de Medicamentos de Uso Eventual, terminando el año con un listado de 889 remedios sin la cobertura total. En los casos de patologías crónicas o agudas, PAMI pasó a ofrecer una cobertura entre el 50% y el 80%.

Estos recortes fueron el comienzo de un escenario mucho peor que se concretó en diciembre con la eliminación completa del Programa Vivir Mejor y de la cobertura del 100% en miles de medicamentos que tenía el programa. 

Estos cambios del PAMI se realizaron sin el tiempo suficiente para que lxs afiliadxs anticipen las gestiones para continuar con sus tratamientos. Eso provocó situaciones estresantes y de ansiedad ante el temor por la pérdida de cobertura. La falta de información clara, el colapso de las oficinas y el cambio sobre la marcha de las reglas del juego provocaron que  las personas mayores afligidas se agolparan detrás de los mostradores de las farmacias buscando soluciones. 

Además, PAMI tenía un subsidio por razones sociales que permitía la cobertura total de medicamentos. En el último tiempo, los requisitos para acceder a esa posibilidad se hicieron tan exigentes que lo volvieron inaccesible. Por ejemplo, para los casos en que el costo de los medicamentos represente más del 15% de los ingresos, se podía solicitar una excepción pero era necesario presentar un informe social, una escala de vulnerabilidad socio-sanitaria y una revalidación médica. Es decir, la vía de excepción es inalcanzable, técnica y lejana a la vida de las personas mayores, cuya principal preocupación es continuar con sus tratamientos de salud.

Por último, para quienes requirieran más de 4 medicamentos con un descuento del 100%, debían apelar a un segundo mecanismo de excepción que tenía como primer requisito asistir al médico de cabecera, quien debía rellenar varios formularios. Todas gestiones que llevan tiempo y desconocen las necesidades y urgencias de la salud.

En resumen, PAMI eliminó el programa Vivir Mejor; volvió más exigentes los requisitos para el acceso al subsidio por razones sociales; realizó cambios de cobertura en cinco oportunidades diferentes, y modificó dos veces los procedimientos para gestionar la cobertura. 

Todo esto acompañado de una caída en sus ingresos ya que entre diciembre 2023 y diciembre 2024 la jubilación mínima con bonos sufrió una caída de 39,8% y en el caso de la jubilación mínima sin bonos la caída fue de 22,3%.

Los aumentos en medicamentos: más elevados para las personas mayores

Además de los recortes del PAMI, los medicamentos más usados por las personas mayores aumentaron en forma brutal, muy por encima de los aumentos sufridos por el público en general y la inflación. Durante el año pasado la suba promedio fue de 240%. 

Entre ellos están el Ibupirac 600 y la aspirina prevent, remedios de primera necesidad en especial para personas mayores, que tienen dolores musculares, articulares, algunos  crónicos. En el caso del Ibupirac 600 el aumento de enero a diciembre de 2024, para quienes tiene cobertura de PAMI, fue de 1257%. Por otro lado, se produjo un fuerte caída en la venta de medicamentos de PAMI, que alcanzó el 22%, y si la comparamos con octubre de 2023 la caída llega al 32%, que en números reales son 6.400.000 unidades menos vendidas.

Las transformaciones en las políticas de salud, la rapidez y cantidad de los cambios, más la falta de comunicación clara, limitó el acceso a los tratamientos, produjo un nivel de desconcierto que no dio lugar ni tiempo a que las personas mayores pudieran buscar redes de apoyo para superar este nuevo golpe y deterioro de su salud.