Orgullo antifascista

Columna publicada en la edición de febrero de Posdata, el boletín del CELS.

El 1 de febrero, multitudes salimos a las calles en ciudades y pueblos de Argentina y del mundo como respuesta a las declaraciones inaceptables del presidente Milei contra las personas LGBTIQNB+.

La convocatoria y la organización se realizaron en muy pocos días, de manera asamblearia, en conversaciones en las que participaron cientos de colectivos de diversas procedencias. La movilización, que también copó las redes sociales, convocó a trabajadorxs, jubiladxs, artistas, activistas, estudiantes que compartimos la convicción de que ciertos límites no pueden atravesarse.

Las imágenes de las decenas de marchas del #1F nos conectan con la historia de las luchas sociales en nuestro país: la calle como espacio de encuentro transgeneracional, de discusión de lo público, de aprendizajes mutuos, de reconocernos parte de una comunidad que sostiene y sostendrá la construcción de un futuro deseable, con dignidad para todxs.

Se avizora un año difícil para las mayorías populares, para quienes necesitan lo que el mercado no puede garantizar: salud, vivienda, trabajo, un ambiente sano, libertad de expresión. Desde el CELS activamos todos los días nuestro compromiso con fortalecer los espacios de organización y de encuentro para tejer en el presente las condiciones para un mejor porvenir.


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