MIDA

Derecho a la protesta y Libertad de Expresión

Informe 1

junio 2024 - junio 2025

Alemania

Panorama general

El área de libertad de expresión presenta un gran número de eventos y revela la tensión nítida entre retrocesos institucionales y resistencias civiles. Los retrocesos registrados responden a lógicas diversas: la represión de la protesta pro-palestina, la criminalización del activismo climático y la disputa en torno a la revista de ultraderecha Compact. Las resistencias, por su parte, expresan la vitalidad de amplios sectores de la sociedad civil frente al avance de la AfD y al endurecimiento de las políticas migratorias.

Criminalización del activismo climático

En junio de 2024, la Fiscalía de Flensburg presentó cargos contra Miriam Meyer, activista del grupo de justicia climática Letzte Generation («Última Generación»), acusándola de participar en una organización criminal en virtud del artículo 129 del Código Penal alemán. La acusación la señaló como organizadora de acciones dirigidas contra infraestructura crítica de transporte y suministro. Este caso forma parte de un patrón más amplio de criminalización y judicialización del activismo climático en Alemania, que recurre a figuras penales diseñadas para perseguir el crimen organizado para procesar a personas que realizan acciones de desobediencia civil no violenta.

Represión de la protesta pro-palestina

El período registró una escalada en la represión de las voces propalestinas. En julio de 2024, más de dos docenas de manifestantes fueron arrestados durante una intervención policial en Berlín, calificada por Amnistía Internacional como brutal y desproporcionada frente a manifestantes pacíficos. En septiembre de 2024, las autoridades prohibieron la asociación Solidaridad Palestina Duisburg, alegando su presunto apoyo a Hamás, y realizaron allanamientos a domicilios de sus miembros con confiscación de documentos y dispositivos electrónicos. La prohibición de esta asociación ilustra un patrón: la aplicación de legislación antiterrorista y antiextremismo a organizaciones de la sociedad civil que expresan solidaridad con la causa palestina, en un contexto en que el debate sobre los límites del discurso permitido en relación al conflicto en Gaza es extremadamente sensible en Alemania por razones históricas.

La disputa en torno a la revista Compact

En julio de 2024, la ministra del Interior Nancy Faeser anunció la prohibición de la revista Compact, publicación de ultraderecha caracterizada por su línea antisemita, revisionista e islamófoba, y por su alineación con la AfD. La medida fue suspendida en agosto de 2024 por el Tribunal Federal Administrativo, que permitió a la empresa continuar sus operaciones mientras se desarrollaron los procedimientos judiciales. Este episodio ilustra la complejidad de las herramientas jurídicas disponibles para contener a los medios de ultraderecha en un Estado de derecho: la acción gubernamental fue frenada por el propio sistema judicial, que aplicó los estándares de protección a la libertad de prensa también en beneficio de una publicación de extrema derecha.

Cuestionamiento a las organizaciones de la sociedad civil

En marzo de 2025, la CDU exigió en el parlamento información sobre la «neutralidad política» de organizaciones de la sociedad civil que habían participado en manifestaciones contra el endurecimiento de la política de asilo. La maniobra buscó utilizar los mecanismos de control institucional para presionar a organizaciones críticas del gobierno y de la AfD. Frente a esta ofensiva, más de 2.000 académicxs firmaron una carta pública en defensa del rol de las organizaciones civiles en la democracia, subrayando su función en la promoción y defensa de los derechos humanos y la lucha contra el extremismo de derecha.

Resistencias: movilización contra la AfD y por los derechos migrantes

El período también registró resistencias significativas en el eje de libertad de expresión. En enero de 2025, 15.000 personas se congregaron en Riesa —donde la AfD celebraba su encuentro nacional— para manifestar su rechazo al partido de ultraderecha. La intervención policial resultó en la detención de manifestantes y dejó herido a un diputado del parlamento sajón por el partido de izquierda Die Linke. Ese mismo mes y en febrero, decenas de miles de personas protestaron en Berlín y otras ciudades del país contra los planes para limitar la inmigración impulsados por los conservadores con el apoyo de la AfD, en lo que constituyó una de las mayores movilizaciones del período.

Argentina

Panorama general

El área de libertad de expresión en Argentina durante el período analizado está dominada por un patrón que no tiene equivalente en los otros países monitoreados por MIDA: la represión periódica y sistemática de movilizaciones de jubilados frente al Congreso de la Nación. Este patrón, que comenzó a instalarse desde los primeros meses del gobierno de Milei y se consolidó a lo largo de 2024 y 2025, combina el uso de la fuerza policial —gases lacrimógenos, balas de goma, palos— con la criminalización de los manifestantes y detenciones arbitrarias. Al mismo tiempo, el período registra una resistencia civil de notable amplitud y diversidad.

La represión como política de Estado frente a la protesta

El 5 de junio de 2024, trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que protestaban contra despidos y el cierre de sedes fueron desalojados y reprimidos. El 12 de junio, miles de personas que se manifestaban frente al Congreso durante el tratamiento de la Ley Bases fueron reprimidas con balas de goma, gases lacrimógenos y golpes; 33 personas fueron detenidas arbitrariamente y el gobierno nacional las acusó de «terrorismo» e intento de impedir el funcionamiento legislativo —una criminalización que el CELS documentó y denunció formalmente. El 28 de agosto, jubilados y jubiladas que movilizaban contra el veto presidencial a la ley de actualización de haberes fueron reprimidos con gas pimienta por la Policía Federal.

A lo largo de 2025 este patrón se profundizó. El 29 de enero, el 5 de marzo y el 12 de marzo se registraron nuevos episodios de represión a las marchas de jubilados frente al Congreso. El episodio del 12 de marzo fue el más grave del período: más de 100 personas fueron detenidas, al menos 15 resultaron heridas y el fotoperiodista Pablo Grillo fue alcanzado por una bala de goma y sufrió heridas de gravedad que pusieron en riesgo su visión —un ataque directo al ejercicio del periodismo en el espacio público que MIDA registra como retroceso específico en la subvariable de libertad de prensa.

La regularidad de estos episodios los configura no como hechos aislados sino como una política deliberada de disuasión de la protesta mediante el uso de la fuerza. Esta sistematicidad es el rasgo más distintivo del caso argentino en esta área y representa un indicador de deterioro del derecho a la protesta como derecho democrático fundamental.

Resistencias: amplitud y diversidad de la movilización

Frente a este cuadro, la respuesta de la sociedad civil fue sostenida y crecientemente articulada. El 2 de octubre de 2024, movilizaciones en todo el país defendieron la universidad pública y reclamaron mejoras salariales para los docentes de educación superior. En octubre, estudiantes de distintas universidades tomaron sus facultades en repudio al veto de Milei a la ley de financiamiento universitario. El 1 de febrero de 2025, una marcha antifascista antirracista LGTBIQ+ de alcance federal —con réplicas en más de 130 ciudades del país y 15 ciudades del mundo— respondió a los dichos estigmatizantes y homofóbicos de Milei en el Foro de Davos. 

El 10 de abril de 2025, la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó el tercer paro general al gobierno de Milei —los anteriores habían sido el 24 de enero y el 9 de mayo de 2024— con alto acatamiento en todo el país. El 4 de junio de 2025, la marcha por los diez años del Ni Una Menos confluyó con la movilización de jubilados y trabajadores del Hospital Garrahan bajo el lema «Unir las luchas es la tarea», buscando expresar la articulación entre distintas demandas en un espacio común de resistencia.

La persistencia y la escala de estas movilizaciones —que en varios casos superaron ampliamente los límites de CABA e involucraron a sectores de la sociedad muy diversos— constituyen un indicador relevante de resiliencia democrática en el caso argentino.

Brasil

Panorama general

El área de libertad de expresión así como el derecho a la protesta social presentan para el caso brasileño en este período eventos de signo positivo que vale la pena destacar. La libertad de prensa registra mejoras verificables y reconocidas internacionalmente respecto de la situación durante el gobierno de Bolsonaro. A su vez, tal como se menciona para cada conjunto de derechos, observamos una sociedad civil activa y movilizada frente a situaciones percibidas como ataques o amenazas a derechos conseguidos o por los cuales se continúa luchando.

Avances en libertad de prensa

Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), el gobierno de Lula normalizó las relaciones entre el Estado y la prensa luego de cuatro años de hostilidad sistemática durante el gobierno de Bolsonaro. En el índice RSF 2024, Brasil mejoró su posición con avances concretos en defensa de la libertad de prensa y cumplimiento de compromisos de transparencia. En mayo de 2025, Brasil ascendió al puesto 63° en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de RSF, escalando 47 posiciones desde 2022, siendo destacado como caso excepcional en un continente donde 22 de 28 países retrocedieron. Como dato de contexto, el Informe FENAJ 2024 documentó un aumento proporcional del acoso judicial a periodistas —del 13,81% al 15,97%—, con el 38,9% de los casos ocurrido durante la campaña electoral municipal. Esta tendencia señala que los avances en el entorno institucional no eliminan prácticas de hostigamiento más difusas que persisten en el sistema judicial y político.

Derecho a la protesta social / Resistencias desde la sociedad civil

El período junio 2024–junio 2025 registró una sociedad civil activa y movilizada en múltiples frentes:

En defensa de los derechos sexuales y reproductivos: La respuesta social más inmediata y masiva del período se produjo en junio de 2024, cuando la Cámara de Diputados aprobó en apenas 23 segundos el Proyecto de Ley 1904/2024, que equiparaba el aborto a partir de la semana 22 con homicidio simple. Se registraron movilizaciones en São Paulo, Río de Janeiro y Brasilia en rechazo a la medida. Esta presión social contribuyó a que el proyecto no llegara a implementarse. En marzo de 2025, en el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres marcharon en las principales ciudades del país contra los femicidios, por la despenalización del aborto y por más recursos para políticas de género, en un contexto de cifras récord de femicidios registradas en 2024.

En defensa de los derechos laborales: El período registró una actividad sindical y de protesta laboral de notable magnitud. En noviembre de 2024, grandes movilizaciones en todo el país pusieron en el centro del debate la jornada 6×1 —el régimen de trabajo de 6 días seguidos con 1 de descanso que implica hasta 44 horas semanales y afecta especialmente al comercio, los servicios y la salud. Estas movilizaciones tuvieron impacto legislativo directo: en febrero de 2025, la diputada Erika Hilton (PSOL-SP) presentó la PEC N° 8/2025 para eliminar la jornada 6×1, con respaldo de 234 firmas de legisladores y casi 3 millones de firmas ciudadanas. En marzo de 2025, trabajadores de aplicativos de varias ciudades paralizaron actividades durante dos días reclamando una tarifa mínima de R$ 10 por entrega. El 1° de mayo de 2025, las centrales sindicales le hicieron llegar al presidente Lula la “Pauta da Classe Trabalhadora 2025”, con reivindicaciones que incluían la regulación del trabajo por aplicativos, la reducción de jornada sin reducción salarial, la recuperación del poder adquisitivo de jubilados y el fin de la escala 6×1.

En defensa de los derechos de los pueblos indígenas: En junio de 2024, la 20ª edición del Acampamento Terra Livre se realizó en Brasilia bajo el lema “Emergencia Indígena: Nuestros Derechos no son negociables”, reuniendo a miles de indígenas que marcharon por la Esplanada dos Ministérios en reclamo por sus derechos territoriales.

España

Panorama general

El área de libertad de expresión registra retrocesos en el caso español del período analizado. Los episodios de represión policial de la protesta y el encarcelamiento de jóvenes antifascistas revelan la persistencia de un marco legal restrictivo —heredero de la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015, conocida como «Ley Mordaza»— que el gobierno de Sánchez no ha logrado revertir durante su gestión. Esta tensión entre la agenda progresista del ejecutivo y la vigencia de herramientas jurídicas represivas es uno de los rasgos más característicos y problemáticos del caso español en este período.

Represión de la protesta: antifascistas y pro-Palestina

En octubre de 2024, nueve personas fueron detenidas y varias resultaron heridas durante una represión policial contra una protesta pro-palestina en Santiago de Compostela. Los jóvenes detenidos fueron acusados de desórdenes públicos y atentado a la autoridad —figuras jurídicas que la Ley Mordaza amplió notablemente, facilitando su uso contra manifestantes pacíficos. En abril de 2025, cuatro jóvenes antifascistas de Zaragoza fueron encarcelados por su participación en protestas contra la extrema derecha, en un caso que generó movilización de la izquierda y de organizaciones de derechos humanos que lo caracterizaron como criminalización del antifascismo.

La persistencia de estos episodios bajo un gobierno que se define como progresista señala una contradicción estructural: el ejecutivo de Sánchez ha impulsado avances relevantes en otros derechos, pero no ha podido —o no ha logrado reunir los votos parlamentarios necesarios para— modificar el marco legal que habilita la represión de la protesta. La Ley Mordaza sigue siendo una herramienta disponible para las fuerzas de seguridad, independientemente del color político del gobierno nacional.

Resistencias: movilización antifascista

Frente al avance de la ultraderecha, en noviembre de 2024 la Coordinadora Antifascista de Madrid convocó una manifestación que reunió a miles de personas, en el contexto de un ciclo de movilizaciones de la sociedad civil española contra el crecimiento de Vox y las posiciones de la derecha radical. Esta movilización forma parte de una tradición de respuesta social ante el avance de la ultraderecha que, en el caso español, tiene raíces históricas asociadas a la memoria del franquismo.

Estados Unidos

Panorama general

El área de libertad de expresión muestra una trayectoria negativa a lo largo de todo el período analizado, con episodios graves tanto bajo la administración Biden como —de manera más sistemática y directa— bajo Trump. A diferencia de otras áreas, los retrocesos en libertad de prensa y derecho a la protesta no comenzaron en enero de 2025 sino que venían acumulándose en el contexto de las protestas pro-palestinas de 2024.

Gestión Biden (junio–enero 2025)

El semestre final de Biden registró el primer retroceso significativo: a lo largo de 2024, se produjeron 48 arrestos de periodistas que cubrían protestas contra la guerra en Gaza, la mitad a manos de la policía de Nueva York. En julio de 2024, la Policía del Capitolio detuvo a cerca de 200 personas por protestar en el Congreso durante la visita del primer ministro israelí Netanyahu. Estos episodios nos recuerdan que la represión de la protesta y el hostigamiento a la prensa no son fenómenos exclusivos de gobiernos de ultraderecha, aunque sí encuentran su expresión más sistemática bajo administraciones de ese signo.

Gestión Trump (enero–junio 2025)

Libertad de prensa: ataques directos e institucionales

Desde el primer día, la administración Trump adoptó medidas de impacto directo sobre los medios de comunicación:

  • Suspensión de 268 millones de dólares en fondos federales para medios independientes internacionales, incluidos Voice of America y Radio Free Europe, mediante orden ejecutiva (20 de enero).
  • Exclusión indefinida del reportero de Associated Press del Despacho Oval y Air Force One por negarse a usar el término «Golfo de América» en lugar de «Golfo de México» (11 de febrero). Un juez federal ordenó su reincorporación inmediata.
  • Arresto del fotoperiodista Matthew Kaplan mientras cubría una protesta anti-deportación en Indiana (18 de enero).
  • Arresto y detención por más de 100 días del periodista Mario Guevara, mientras transmitía en vivo una protesta contra redadas de ICE en Georgia. Fue mantenido detenido a pesar de que se retiraron los cargos y un juez ordenó su liberación bajo fianza (14 de junio).
  • Invocación del Alien Enemies Act de 1798 —utilizado por última vez durante la Segunda Guerra Mundial— para deportar a venezolanos a El Salvador sin debido proceso (14 de marzo).

En materia de resistencias institucionales, un juez federal bloqueó el desmantelamiento de Voice of America en marzo de 2025, ordenando la reincorporación de más de 1.200 periodistas enviados a licencia y prohibiendo el cierre de oficinas.

Derecho a la protesta: represión y resistencia

El período registró una tensión creciente entre la represión estatal y la movilización ciudadana:

  • Manifestaciones bajo el lema «Sin Reyes» («No Kings») en el Día de los Presidentes (17 de febrero), rechazando políticas de Trump incluyendo las primeras operaciones de ICE.
  • Protestas masivas en Los Ángeles tras redadas de ICE en junio de 2025, con miles de personas concentrándose pacíficamente en el Metropolitan Detention Center.
  • Arresto de David Huerta, líder del sindicato de conserjes de California (SEIU), durante una protesta contra un allanamiento de ICE (6 de junio).
  • Trump firmó un memorando desplegando 2.000 miembros de la Guardia Nacional de California en Los Ángeles para reprimir protestas, sin el consentimiento del Gobernador Newsom —primera federalización de la Guardia Nacional para reprimir una protesta civil en tiempos recientes— (7 de junio).
  • Miles de personas marcharon por Manhattan en manifestaciones nacionales contra las redadas de inmigración y el despliegue militar en California (11 de junio).
  • Marcha masiva en Chicago contra las redadas de ICE y las políticas migratorias (12 de junio).

El conjunto de movilizaciones del período —que en su punto álgido convocó a decenas de miles de personas en todo el país— representa una de las expresiones más amplias de resistencia civil en los primeros meses de la administración Trump.