MIDA

Derechos de personas migrantes y minorías étnico-religiosas

Informe 1

junio 2024 - junio 2025

Alemania

Panorama general

En torno a este conjunto de derechos, se percibe con particular claridad la dinámica política del caso alemán en este período: los retrocesos en derechos de personas migrantes y el incremento de posiciones racistas y xenófobas no son producto de un gobierno de ultraderecha, sino de la presión que la AfD ejerce sobre partidos tradicionales, que han adoptado progresivamente una agenda más restrictiva en materia migratoria como estrategia para disputarle votos a la extrema derecha. 

Endurecimiento del control migratorio

En septiembre de 2024, el gobierno de la coalición «semáforo» anunció planes para introducir controles más estrictos en todos los pasos fronterizos, extendiendo una política que ya estaba vigente desde octubre de 2023. La ministra del Interior Nancy Faeser justificó la medida en la necesidad de «reducir aún más la migración irregular», adoptando un lenguaje y una agenda que pocos años antes solo eran sostenidos por posiciones políticas del espectro de la ultraderecha. Esta medida, adoptada por un gobierno de centro – centroizquierda, es un indicador elocuente del desplazamiento del debate político alemán sobre migración.

En agosto de 2024, Alemania llevó a cabo su primera deportación a Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021. Un vuelo con 28 ciudadanos afganos —descritos por el gobierno como «delincuentes condenados»— partió desde el aeropuerto de Leipzig/Halle. Las organizaciones de derechos humanos criticaron la medida, señalando que Afganistán bajo el régimen talibán no reúne las condiciones mínimas de seguridad para recibir deportaciones. En septiembre de ese mismo año, el gobierno también propuso deportaciones a Ruanda —siguiendo el modelo del plan abandonado por el Reino Unido— como mecanismo para gestionar los flujos migratorios irregulares.

En enero de 2025, el Bundestag aprobó una moción de política migratoria más estricta. La votación de esta moción resulta particularmente relevante para comprender el momento político: se trató de la primera votación conjunta de la CDU con la fuerza de ultraderecha AfD. Esta medida aprobada contempla controles fronterizos permanentes, rechazo de todas las solicitudes de asilo irregulares y mayores facilidades para llevar a cabo deportaciones. La medida generó un intenso debate sobre si la CDU había «roto el cordón sanitario» que separaba a los partidos del arco tradicional de la ultraderecha.

Resistencias y nuevas amenazas

Frente a este giro, la sociedad civil respondió con movilizaciones de notable envergadura. En enero de 2025, decenas de miles de personas protestaron en Berlín —y en otras ciudades del país— contra los planes para limitar la inmigración propuestos por los conservadores con el apoyo de la AfD. En enero de ese mismo año, 15.000 personas bloquearon el acceso al encuentro nacional del AfD en Riesa. Estas manifestaciones constituyeron una de las expresiones más amplias de rechazo al desplazamiento del debate político hacia posiciones anti-migrantes, y son un indicador de la vitalidad democrática que sostiene el contrapeso civil al avance de la ultraderecha. 

En abril de 2025, las autoridades migratorias de Berlín avanzaron en el proceso de deportación de cuatro jóvenes residentes extranjeros por su participación en protestas de solidaridad con Gaza. Este proceso, todavía en curso, de confirmarse sentaría un precedente grave. El ejercicio del derecho a la protesta podría tener consecuencias directas sobre el estatus migratorio de personas extranjeras, vinculando la represión política con la vulneración de derechos migrantes. 

Argentina

Panorama general

En este apartado buscamos mostrar el modo en el que el actual gobierno argentino despliega políticas y discursos con un componente racista y xenófobo, replicando un estilo perceptible en otros fuerzas políticas de derecha y ultraderecha en el mundo. Hasta la llegada de Javier Milei, Argentina contaba con una legislación de corte progresista para el amparo de personas migrantes y había logrado ciertos avances en materia de protección a los derechos de los pueblos originarios de este territorio. El recorte o desmantelamiento de políticas públicas y legislación cuenta en este caso con un aval discursivo de estigmatización y en ocasiones criminalización de grupos migrantes provenientes de países latinoamericanos y de pueblos originarios. 

Pueblos originarios: desalojos y aislamiento internacional

En octubre de 2024, el gobierno derogó el decreto 805/2021 y puso fin a la emergencia en materia de posesión y propiedad de tierras ocupadas por comunidades indígenas, establecida originalmente en la Ley 26.160. Esta ley había sido prorrogada sucesivamente desde 2006 y constituía el principal mecanismo de protección de la posesión territorial de las comunidades mientras se realizaban los relevamientos técnicos y jurídicos de sus territorios. Su derogación abrió el camino para desalojos. Por ejemplo, en la región patagónica, el 9 de enero de 2025, la Comunidad Lof Paillako fue desalojada; el 3 de junio de 2025, la Comunidad Lof Quemquemtrew fue desalojada de Cuesta del Ternero y la Comunidad Lof Buenuleo debió retirarse de 90 hectáreas en disputa al pie del Cerro Ventana, donde existía orden judicial de desalojo.

En el plano internacional, en noviembre de 2024 Argentina fue el único país de la ONU en votar en contra de una resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas en la Asamblea General —un posicionamiento que, al igual que el voto contra la resolución sobre violencia contra las mujeres, no modifica el marco normativo interno pero proyecta globalmente la agenda del gobierno y señala a los organismos internacionales de derechos humanos que Argentina ha abandonado un tradicional rol de impulsor de estándares protectorios.

Personas migrantes: el DNU regresivo de mayo de 2025

En octubre de 2024, el DNU N° 942/2024 modificó la composición de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) y reglamentó la Ley de Refugiados de manera regresiva respecto de los estándares internacionales, introduciendo una mirada de seguridad nacional que afecta el derecho a buscar y recibir asilo reconocido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En mayo de 2025, el DNU 366/2025 avanzó sobre el conjunto de los derechos migratorios: restringió el acceso a servicios de salud para migrantes y habilitó la posibilidad de aplicar aranceles para el acceso a la educación —una medida que, de consolidarse, implicaría la exclusión de sectores migrantes de los servicios públicos esenciales garantizados hasta entonces de manera universal. 

Brasil

Panorama general

El área de racismo y xenofobia en Brasil exhibe, al igual que las anteriores, una tensión entre los intentos de avances progresivos desde el ejecutivo federal y la persistencia de fenómenos estructurales de discriminación y violencia. El gobierno de Lula reactivó las demarcaciones de tierras indígenas —paralizadas totalmente durante el gobierno de Bolsonaro— e impulsó una política nacional de migración a través de procesos de debates democráticos y construcción participativa. Pero, al mismo tiempo, la violencia contra pueblos originarios se agravó en el marco jurídico generado por una legislación restrictiva, y la intolerancia religiosa —especialmente contra las religiones de matriz africana— alcanzó cifras récord.

Tierras indígenas: demarcaciones y violencia estructural

El gobierno de Lula reconoció los derechos territoriales de pueblos originarios de Brasil sobre cinco nuevas tierras en el período analizado: Aldeia Velha (Bahía) y Cacique Fontoura (Mato Grosso) en abril de 2024; Potiguara de Monte-Mor (Paraíba), Morro dos Cavalos y Toldo Imbu (Santa Catarina) en diciembre de 2024, llegando a 13 territorios demarcados desde el inicio de su tercer mandato. Muchas de estas ordenanzas de reconocimiento databan de 2007 y 2008 sin haber sido ejecutadas. El gobierno también reactivó el Consejo Nacional de Política Indigenista (CNPI), desmantelado durante la gestión de Bolsonaro.

Sin embargo, estos avances conviven con un cuadro de violencia estructural agravado por la Ley 14.701/2023, que establece que los pueblos indígenas sólo tienen derechos sobre las tierras que estaban en su posesión al momento de la promulgación de la Constitución en octubre de 1988. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la ONU alertaron en julio de 2024 sobre la creciente violencia contra los pueblos indígenas en Bahía, Paraná y Mato Grosso do Sul, en el contexto de la inseguridad jurídica generada por esta ley. En agosto de 2024, la organización Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB) se retiró de la Sala de Conciliación del STF, denunciándola como una «conciliación forzada» sobre derechos fundamentales. La 20ª edición del Acampamento Terra Livre, realizada en junio de 2024 en Brasilia con el lema «Emergencia Indígena: Nuestros Derechos no son negociables», reunió a miles de indígenas en una masiva manifestación por la Esplanada dos Ministérios.

Intolerancia religiosa: un fenómeno en alza

Como dato de contexto relevante, los registros del Disque 100 -un servicio para la difusión de información sobre los derechos de los grupos vulnerables y para la denuncia de violaciones de los derechos humanos- para 2024 muestran un cuadro de creciente intolerancia religiosa: 2.472 violaciones por intolerancia religiosa, con un incremento de 990 casos respecto a 2023. Las religiones de matriz africana —umbanda y candomblé— fueron las más atacadas, con ataques a centros religiosos (“terreiros”), agresiones durante rituales y pintadas de odio. En el Distrito Federal, el 50% de los crímenes de intolerancia religiosa registrados fueron contra estas religiones; el informe Respeite Meu Terreiro señaló que el 76% de los terreiros sufrió algún tipo de ataque que puede interpretarse como racismo religioso. Este fenómeno revela la persistencia de prácticas discriminatorias con profundas raíces históricas que las políticas de gobierno no logran revertir.

Personas migrantes: entre la política participativa y la xenofobia

En el área migratoria, el gobierno de Lula impulsó entre 2023 y 2024 un proceso participativo de construcción de la Política Nacional de Migración, Refugio y Apatridia (COMIGRAR), que culminó en noviembre de 2024 con una conferencia nacional que produjo 60 propuestas prioritarias de políticas públicas, con participación de 14.000 personas entre migrantes, sociedad civil y organismos internacionales. El Comité Nacional para los Refugiados (CONARE) reconoció además 13.409 solicitudes de refugio hasta octubre de 2024, agilizadas con el uso de inteligencia artificial. Como dato de contexto, el informe regional de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) (2025) identificó que las personas defensoras de derechos de migrantes enfrentan amenazas, estigmatización y xenofobia en Brasil, con un aumento exponencial del 874% en los casos de xenofobia entre 2021 y 2022, tendencia que continuó durante el período monitoreado.

Violencia policial: contexto estructural de la represión

Dos situaciones registradas en nuestra base aportan elementos para comprender un contexto de racismo estructural en Brasil. La letalidad policial en la Baixada Santista aumentó un 71% en el primer semestre de 2024 respecto al mismo período de 2023, como consecuencia de las operaciones Escudo y Verão. En el Conjunto de Favelas da Maré (Río de Janeiro), 37 operaciones policiales en 2024 dejaron tres muertos, más de 30 allanamientos y afectaron el derecho a la libre circulación de 140.000 personas. La Relatora Especial de la ONU sobre racismo contemporáneo, que visitó Brasil en agosto de 2024, señaló que la violencia policial en favelas tiene relación directa con el racismo estructural. El Anuário Brasileiro de Segurança Pública 2024 reveló que el 82% de las muertes por intervención policial fueron personas negras, con 4 veces más probabilidades de morir a manos de la policía que una persona blanca. Estos datos configuran un patrón de violencia estatal racializada que las políticas del gobierno federal no han logrado frenar y que constituye uno de los déficits más graves del período en materia de derechos humanos en Brasil.

España

Panorama general

En este aspecto el gobierno español impulsa desde el poder ejecutivo avances en derechos de personas migrantes, mientras que la derecha y la ultraderecha utilizan la cuestión migratoria como eje central de movilización política, especialmente en el nivel autonómico. El caso de los menores migrantes de Canarias es el episodio más representativo de esta dinámica en el período analizado.

Avances del gobierno central: regularización y reforma de extranjería

El período registra tres avances significativos en derechos de personas migrantes. En abril de 2024, el Congreso aprobó —con 310 votos a favor y 33 en contra— una Iniciativa Legislativa Popular respaldada por más de 600.000 firmas para la regularización extraordinaria de 500.000 migrantes sin papeles, con el PP votando a favor. En noviembre de 2024, el gobierno aprobó un nuevo reglamento de la Ley de Extranjería que prevé la regularización de 300.000 migrantes por año, facilitando el arraigo laboral, formativo y familiar. En abril de 2025, el Congreso aprobó la reforma de la Ley de Extranjería para establecer el reparto obligatorio de menores migrantes entre comunidades autónomas cuando la saturación supere el 150% —una medida que el PP y Vox votaron en contra.

La instrumentalización de la migración: el caso de los menores de Canarias

En julio de 2024, Vox y PP rompieron gobiernos de coalición autonómica en al menos una comunidad autónoma tras negarse a acoger los 347 menores migrantes llegados a Canarias cuyo reparto había sido aprobado por el Congreso. Este episodio —que MIDA registra como retroceso porque implica el rechazo coordinado a una medida de protección de menores migrantes y la ruptura de gobiernos por razones de agenda anti-migración— ilustra con claridad el uso de la política migratoria como instrumento de posicionamiento de la ultraderecha española. La imagen de menores no acompañados convertidos en moneda de cambio político es uno de los indicadores más elocuentes del estado de la cuestión migratoria en España.

Discurso de odio: contexto relevante

Como dato de contexto —no computable en la escala MIDA pero significativo para el diagnóstico— el informe OBERAXE de 2024 documentó 2.095 casos de discurso de odio racista, xenófobo, antisemita, antigitano e islamófobo en redes sociales, siendo los norteafricanos el colectivo más afectado (33,7% de los casos) y la islamofobia el tipo de discurso más frecuente (26,2%). El informe señaló además que funcionarios de partidos de derecha mantienen estos discursos en el espacio público. Esta persistencia del discurso de odio en el debate político institucional es un indicador del clima en el que se inscriben las medidas de avance del gobierno central en materia de derechos migrantes.

Estados Unidos

Panorama general

El conjunto de derechos abordados en este apartado presenta una particularidad dentro del período analizado: fue la única en la que ya la administración Biden registró retrocesos de relevancia, que luego fueron profundizados de manera drástica por la administración Trump. La política migratoria constituye el eje central de esta área, con medidas de un impacto humanitario de primer orden.

Gestión Biden (junio–enero 2025)

Restricciones al derecho de asilo

En junio de 2024, Biden promulgó una orden ejecutiva que habilitaba la aprehensión y expulsión de migrantes que ingresaran por la frontera sur, sin procesar sus solicitudes de asilo. En septiembre de 2024, esta medida fue ratificada y endurecida. Estas restricciones fueron caracterizadas por organizaciones de derechos humanos como el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés) como «dañinas e ilegales» y fueron impugnadas judicialmente. En mayo de 2025, un Tribunal de Distrito federal anuló partes clave de estas medidas a instancia del Centro de Defensa de los Inmigrantes de las Américas.

Avances en libertad religiosa

En paralelo, en diciembre de 2024 la administración Biden-Harris lanzó la primera Estrategia Nacional para contrarrestar la Islamofobia y la violencia hacia la comunidad árabe en Estados Unidos, incluyendo medidas contra la discriminación en el acceso a empleo y vivienda.

Gestión Trump (enero–junio 2025)

Política migratoria: una escalada de retrocesos

La política migratoria de la administración Trump en sus primeros seis meses constituyó el conjunto de medidas con mayor impacto humanitario directo del período analizado:

  • Orden ejecutiva para habilitar Guantánamo Bay como centro de detención masivo para hasta 30.000 migrantes (29 de enero). El 4 de febrero, un primer grupo de venezolanos fue trasladado a Camp IV, previamente utilizado para detenidos de la «guerra contra el terror».
  • Memorándum de ICE para la re-detención de personas con protección contra la deportación, con el objetivo de deportarlas a terceros países (2 de febrero).
  • Invocación del Alien Enemies Act de 1798 para deportar a más de 200 venezolanos a la prisión CECOT en El Salvador sin debido proceso (14 de marzo) —primera vez que se utiliza esta ley desde la Segunda Guerra Mundial—.
  • Terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para nacionales de once países: Afganistán, Birmania, Camerún, Etiopía, Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua, Sudán del Sur, Siria y Venezuela. La Secretaria Kristi Noem ordenó la «auto-deportación» de los afectados (1 de mayo).
  • Firma de acuerdos con El Salvador y Guatemala para aceptar vuelos de deportación de personas de otras nacionalidades a cambio de compensación económica (13 de abril).
  • Nueva prohibición de entrada (travel ban) para nacionales de 19 países, con prohibición total para 12 de ellos y parcial para 7 (4 de junio). La medida representa una expansión del travel ban implementado durante el primer mandato de Trump.

El conjunto de estas medidas —que combina la instrumentalización de instalaciones militares para la detención migratoria, la aplicación de legislación de tiempos de guerra, la eliminación de protecciones históricas y el uso de terceros países como destinos de deportación forzada— configura un patrón de deterioro de derechos sin precedentes en la historia reciente de la política migratoria estadounidense.

Resistencias y defensas

  • El Tribunal de Distrito de D.C. anuló en mayo de 2025 partes clave de las restricciones al asilo implementadas por Biden (9 de mayo). Esta decisión, impulsada por el Centro de Defensa de los Inmigrantes de las Américas, también tiene alcance sobre las continuidades de esa política bajo Trump.
  • El juez federal Brian Murphy en Boston emitió una orden limitando las deportaciones rápidas desde Guantánamo, exigiendo que los migrantes tuvieran oportunidad de expresar preocupaciones sobre la seguridad en los países de destino (30 de abril).
  • Protestas masivas en Los Ángeles, Chicago y otras ciudades contra las redadas de ICE y las políticas de deportación masiva (junio de 2025).