MIDA

Argentina

Informe 1

junio 2024 - junio 2025

Evaluación general del período junio 2024 – junio 2025. Un gobierno de ultraderecha con agenda propia e impacto transversal

Argentina ocupa en el marco de MIDA una posición análoga a la de Estados Unidos bajo Trump: la ultraderecha controla el ejecutivo nacional y despliega una agenda de desmantelamiento de derechos desde el Estado. 

Desde diciembre de 2023 gobierna en Argentina Javier Milei, un exponente de la ultraderecha global en América del Sur. Su partido La Libertad Avanza es una coalición de distintas fuerzas políticas en donde se ven representados defensores de la última dictadura militar, militantes anti-aborto, evangélicxs de derecha, empresarios ultraliberales, terratenientes en favor de desalojos de tierras indígenas. La agenda que busca imponer, por lo tanto, responde a esos intereses. Y tiene como peculiaridad una identificación del presidente con la Escuela Austríaca de Economía, es decir: una mirada sobre el rol del estado como obstáculo para la expansión libre del mercado, el cual se piensa como verdadero regulador de las relaciones sociales. Los efectos de esta manera de concebir al estado y al mercado se tradujeron en grandes ajustes en el gasto público, sin que ello afectara al presupuesto para seguridad, defensa y fondos reservados para inteligencia. 

En los meses en los que se concentra el informe distinguimos retrocesos profundos en cada uno de los grupos de derechos humanos analizados. Los ataques directos y las amenazas sobre esos derechos generadas por el gobierno se producen a través de un movimiento de pinzas que combina desfinanciamiento y cierre de programas sociales con represión a la protesta social y ataques públicos a opositores políticos. Si la agenda de la ultraderecha no se impuso por completo, eso estuvo relacionado con la persistencia de esa misma protesta social que el gobierno busca desincentivar. Marchas multitudinarias en contra del ajuste en educación y ciencia y un pico de movilización tras los dichos homofóbicos del presidente en la Conferencia de Davos, en Suiza, fueron amesetándose luego de la salvaje represión policial del 12 de marzo de 2025 en ciudad de Buenos Aires, en el marco de las protestas semanales en contra del ajuste en jubilaciones. 

En paralelo, se constató un proceso de sinergia entre lo local y lo global a partir de la realización de conferencias de la ultraderecha internacional en contexto argentino (Foro de Madrid en septiembre y CPAC en diciembre de 2024) así como la participación de funcionarios y exponentes de La Libertad Avanza en foros semejantes en Estados Unidos y Europa (CPAC EEUU, Budapest, Cumbre Transatlántica, entre otros). La tónica de la reorganización geopolítica estuvo dada por la aparición de una nueva “doctrina Monroe” para América Latina de la mano de la segunda administración de Donald Trump desde enero de 2025, junto con la alineación de gobiernos de ultraderecha de todo el mundo detrás del mandatario estadounidense y en apoyo de la política de exterminio llevada adelante por el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu en Gaza. 

La administración Milei operó durante este período sin mayoría parlamentaria, lo que la llevó a recurrir sistemáticamente al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) como instrumento privilegiado para imponer reformas que no lograba aprobar en el Congreso o que directamente no quería someter al debate legislativo. Esta modalidad de gobernar por decreto —que en el período analizado afectó derechos laborales, migratorios y de organización sindical— configura en sí misma un retroceso en términos de calidad democrática e institucional.

El período junio 2024–junio 2025 está marcado por tres grandes coordenadas. La primera es la consolidación del ajuste fiscal como marco dentro del cual se procesan todos los demás derechos: los recortes en salud sexual y reproductiva, en políticas de cuidado, en financiamiento universitario y en haberes jubilatorios no son fenómenos aislados sino -como señalamos- expresiones de una política deliberada de reducción del Estado que impacta desproporcionadamente sobre los sectores más vulnerables. La segunda coordenada es la represión sistemática de la protesta: en Argentina el uso de la fuerza contra manifestantes se volvió un rasgo esperable y regular. La tercera es la respuesta de la sociedad civil: marchas masivas, paros generales con alto acatamiento y amparos judiciales que lograron frenar, al menos transitoriamente, algunos de los retrocesos más graves.

El período junio 2024–junio 2025 en Argentina confirma y profundiza una hipótesis central de MIDA sobre los gobiernos de ultraderecha: el ataque a los derechos no es un efecto colateral de las políticas de ajuste sino un programa en sí mismo, ejecutado con coherencia ideológica y amplitud de objetivos. La administración Milei actuó simultáneamente y con distintas intensidades sobre los derechos sexuales y reproductivos, laborales, de las poblaciones migrantes y de los pueblos originarios, el derecho a la protesta social y la libertad de expresión.

Tres rasgos distinguen el caso argentino. El primero es la velocidad del desmantelamiento: en dieciocho meses, El segundo rasgo es el uso del decreto como instrumento predilecto para eludir el debate legislativo en las reformas más polémicas —los DNU sobre huelga, sobre migrantes, sobre refugiados— lo que además de un retroceso sustantivo en los derechos afectados representa un retroceso procedimental en la calidad democrática del sistema. El tercero es la criminalización de la protesta como política sostenida: en ninguno de los otros países monitoreados la represión de manifestantes adquirió la regularidad y la visibilidad que tuvo en Argentina durante este período.

Frente a este cuadro, la resiliencia de la sociedad civil argentina es notable: paros generales con alto acatamiento, movilizaciones multitudinarias con capacidad de articular demandas diversas, amparos judiciales que lograron frenar medidas concretas. La pregunta que el siguiente período de análisis deberá responder es si estas resistencias logran acumular la fuerza suficiente para revertir algunos de los retrocesos ya consolidados, o si el ritmo del desmantelamiento seguirá siendo más veloz que el de la recomposición de derechos.

Derecho a la protesta y Libertad de Expresión

Panorama general

El área de libertad de expresión en Argentina durante el período analizado está dominada por un patrón que no tiene equivalente en los otros países monitoreados por MIDA: la represión periódica y sistemática de movilizaciones de jubilados frente al Congreso de la Nación. Este patrón, que comenzó a instalarse desde los primeros meses del gobierno de Milei y se consolidó a lo largo de 2024 y 2025, combina el uso de la fuerza policial —gases lacrimógenos, balas de goma, palos— con la criminalización de los manifestantes y detenciones arbitrarias. Al mismo tiempo, el período registra una resistencia civil de notable amplitud y diversidad.

La represión como política de Estado frente a la protesta

El 5 de junio de 2024, trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que protestaban contra despidos y el cierre de sedes fueron desalojados y reprimidos. El 12 de junio, miles de personas que se manifestaban frente al Congreso durante el tratamiento de la Ley Bases fueron reprimidas con balas de goma, gases lacrimógenos y golpes; 33 personas fueron detenidas arbitrariamente y el gobierno nacional las acusó de «terrorismo» e intento de impedir el funcionamiento legislativo —una criminalización que el CELS documentó y denunció formalmente. El 28 de agosto, jubilados y jubiladas que movilizaban contra el veto presidencial a la ley de actualización de haberes fueron reprimidos con gas pimienta por la Policía Federal.

A lo largo de 2025 este patrón se profundizó. El 29 de enero, el 5 de marzo y el 12 de marzo se registraron nuevos episodios de represión a las marchas de jubilados frente al Congreso. El episodio del 12 de marzo fue el más grave del período: más de 100 personas fueron detenidas, al menos 15 resultaron heridas y el fotoperiodista Pablo Grillo fue alcanzado por una bala de goma y sufrió heridas de gravedad que pusieron en riesgo su visión —un ataque directo al ejercicio del periodismo en el espacio público que MIDA registra como retroceso específico en la subvariable de libertad de prensa.

La regularidad de estos episodios los configura no como hechos aislados sino como una política deliberada de disuasión de la protesta mediante el uso de la fuerza. Esta sistematicidad es el rasgo más distintivo del caso argentino en esta área y representa un indicador de deterioro del derecho a la protesta como derecho democrático fundamental.

Resistencias: amplitud y diversidad de la movilización

Frente a este cuadro, la respuesta de la sociedad civil fue sostenida y crecientemente articulada. El 2 de octubre de 2024, movilizaciones en todo el país defendieron la universidad pública y reclamaron mejoras salariales para los docentes de educación superior. En octubre, estudiantes de distintas universidades tomaron sus facultades en repudio al veto de Milei a la ley de financiamiento universitario. El 1 de febrero de 2025, una marcha antifascista antirracista LGTBIQ+ de alcance federal —con réplicas en más de 130 ciudades del país y 15 ciudades del mundo— respondió a los dichos estigmatizantes y homofóbicos de Milei en el Foro de Davos. 

El 10 de abril de 2025, la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó el tercer paro general al gobierno de Milei —los anteriores habían sido el 24 de enero y el 9 de mayo de 2024— con alto acatamiento en todo el país. El 4 de junio de 2025, la marcha por los diez años del Ni Una Menos confluyó con la movilización de jubilados y trabajadores del Hospital Garrahan bajo el lema «Unir las luchas es la tarea», buscando expresar la articulación entre distintas demandas en un espacio común de resistencia.

La persistencia y la escala de estas movilizaciones —que en varios casos superaron ampliamente los límites de CABA e involucraron a sectores de la sociedad muy diversos— constituyen un indicador relevante de resiliencia democrática en el caso argentino.

Derechos sexuales y reproductivos

Panorama general

En el campo de derechos sexuales y reproductivos registramos el mayor número de retrocesos dentro de los distintos derechos monitoreados en este período, con una característica singular: varios de los deterioros más profundos no son producto de grandes reformas normativas visibles sino del desmantelamiento silencioso de políticas públicas, del desfinanciamiento de programas y del vaciamiento institucional. Esta modalidad de retroceso —que avanza sin gran publicidad y sin un acto legislativo formal que lo haga más fácilmente impugnable— es particularmente dañina y difícil de revertir.

El desmantelamiento de las políticas de cuidado

El informe «La cocina de los cuidados», elaborado por el CELS con cortes trimestrales, ofrece el seguimiento más sistemático de este proceso. En octubre de 2024 —al cumplirse diez meses de gestión— el relevamiento de 49 políticas de cuidado mostraba que 24 habían sido derogadas o discontinuadas y 18 estaban en riesgo o sub-ejecutadas: sólo 7 permanecían vigentes. En marzo de 2025 el panorama era aún más complejo: de 50 políticas relevadas, sólo 5 seguían en pie —el 90% había sido recortado, desmantelado, derogado o estaba en riesgo. El informe de junio de 2025 —a dieciocho meses de gestión— constataba que apenas 4 de las 50 políticas relevadas (el 8%) permanecían vigentes, y que 2.866.000 personas habían perdido al menos una política de cuidado de la que eran destinatarias. La velocidad y la profundidad de este desmantelamiento no tiene antecedentes en la historia reciente de las políticas sociales argentinas.

Salud sexual y reproductiva: desfinanciamiento y retiro del Estado

En abril de 2024, el vocero presidencial Manuel Adorni anunció el “rediseño” del plan ENIA de prevención de embarazo adolescente, lo que incluyó la finalización del contrato de 619 personas, es decir, casi el 80% del total del equipo de trabajo. Un año más tarde, datos oficiales confirmaron que la distribución de preservativos y anticonceptivos había caído un 64% durante el gobierno de Milei respecto del período anterior. Este desfinanciamiento afectó también la compra de insumos para garantizar el acceso al aborto legal, tests rápidos para diagnóstico del VIH, reactivos para medir la carga viral y materiales de prevención. La combinación de estas medidas —el desfinanciamiento de los dispositivos de acceso al aborto legal y de acceso a la salud para personas con HIV, la caída en la distribución de métodos anticonceptivos y la disolución de un equipo trabajando a nivel federal en la prevención de embarazo adolescente— configura un retroceso de primer orden en el derecho a la salud sexual y reproductiva.

Posicionamientos internacionales regresivos

En noviembre de 2024, Argentina fue el único país de la ONU que votó en contra de una resolución para eliminar y prevenir la violencia contra las mujeres. Este posicionamiento —registrado por MIDA como amenaza, dado que no modifica el marco normativo interno pero constituye una señal política relevanta— se encuadra en la estrategia del gobierno de Milei de utilizar los foros multilaterales para proyectar internacionalmente su agenda conservadora en materia de género. En enero de 2025, en el Foro Económico Mundial de Davos, Milei atacó en su discurso a la comunidad homosexual y a la «ideología de género», una declaración que el propio mandatario formuló en representación del Estado argentino ante una audiencia global.

Derechos Laborales

Panorama general

El área de derechos laborales exhibe en Argentina una alta concentración de retrocesos: en el espacio de doce meses, la administración Milei atacó simultáneamente el derecho a la organización sindical, el derecho a huelga, los derechos previsionales y las condiciones generales de trabajo. La herramienta privilegiada fue el decreto de necesidad y urgencia, que permitió al ejecutivo avanzar sin debate legislativo en reformas que afectan a millones de trabajadores. Al mismo tiempo, se registraron defensas legales relevantes por parte de la sociedad civil que lograron frenar, al menos en parte, algunas de las medidas más regresivas.

La reforma laboral de la Ley Bases

El 9 de julio de 2024, con la promulgación de la Ley Bases 27.742, entró en vigor una reforma laboral de amplio alcance. Sus principales medidas incluyeron la eliminación de multas por trabajo no registrado; la extensión del período de prueba de tres a seis o doce meses según el tamaño de la empresa; el debilitamiento de la presunción de relación laboral; la creación de la figura del «trabajador colaborador», que habilita hasta tres colaboradores sin relación de dependencia; la incorporación de un fondo de cese laboral como sustituto de las indemnizaciones; y un blanqueo laboral con condonación de deudas de entre el 70% y el 90% según el tamaño de la empresa. El conjunto de estas medidas fue caracterizado por analistas especializados como un retroceso hacia estándares laborales inconstitucionales.

Veto a la actualización previsional y fin de la moratoria

En agosto de 2024, Milei vetó una ley aprobada por el Congreso que establecía un incremento adicional del 8,1% en los haberes de abril y fijaba que el haber mínimo no podía ser inferior a 1,09 canastas básicas por adulto. El Congreso no logró reunir los votos necesarios para revertir el veto. En marzo de 2025, el gobierno decidió no prorrogar la moratoria previsional que permitía acceder a la jubilación a amas de casa y a personas que no contaban con los aportes suficientes, clausurando un mecanismo de inclusión previsional que había beneficiado a cientos de miles de personas —en su mayoría mujeres— en las últimas dos décadas.

Los DNU sobre huelga y organización sindical

En mayo de 2025, el gobierno emitió dos decretos de necesidad y urgencia que atacaron directamente los derechos colectivos del trabajo. El DNU 340/25 restringió el derecho a huelga mediante la ampliación de las actividades consideradas «servicios esenciales» —que requieren un 75% de prestación obligatoria durante la huelga— y la creación de la nueva categoría de actividades de «importancia trascendental» con un 50% de prestación obligatoria. Incluyó además como criterio para definir un servicio esencial las actividades que afecten «metas de recaudación fiscal», una categoría de una amplitud tal que podría aplicarse a prácticamente cualquier sector de la economía. El DNU 342/25 estableció la posibilidad de que el ejecutivo intervenga en los sindicatos en casos que el propio gobierno defina como «acefalía sindical», abriendo la puerta a una injerencia directa del Estado en la vida interna de las organizaciones de trabajadores.

El protocolo antibloqueo, implementado mediante la resolución 901/2024 del Ministerio de Seguridad ya en septiembre de 2024, había sido el antecedente directo de esta escalada: previó el despliegue de fuerzas federales para hacer cesar bloqueos sindicales, la comunicación automática a empleadores para facilitar despidos por «grave injuria» y la identificación de participantes con fines de posible acción penal —criminalizando efectivamente el derecho de protesta laboral.

Defensas legales

Frente a los DNU sobre huelga, El 2 de junio de 2025, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) obtuvo una resolución favorable de amparo que suspendió las limitaciones al derecho a huelga previstas en el DNU 340/25. El 30 de junio de 2025, el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 3 declaró la invalidez constitucional de los artículos 2 y 3 del DNU 340/25, en un fallo que destacó la ausencia de la emergencia que justificaría el uso del decreto y la ilegitimidad de la restricción al derecho de huelga. La Confederación General del Trabajo (CGT), que había presentado su propio amparo el 27 de mayo, vio así respaldada su posición por el poder judicial. Estos fallos constituyen un ejemplo significativo de la función de freno que puede ejercer la justicia frente al avance del ejecutivo sobre los derechos colectivos.

Derechos de personas migrantes y minorías étnico-religiosas

Panorama general

En este apartado buscamos mostrar el modo en el que el actual gobierno argentino despliega políticas y discursos con un componente racista y xenófobo, replicando un estilo perceptible en otros fuerzas políticas de derecha y ultraderecha en el mundo. Hasta la llegada de Javier Milei, Argentina contaba con una legislación de corte progresista para el amparo de personas migrantes y había logrado ciertos avances en materia de protección a los derechos de los pueblos originarios de este territorio. El recorte o desmantelamiento de políticas públicas y legislación cuenta en este caso con un aval discursivo de estigmatización y en ocasiones criminalización de grupos migrantes provenientes de países latinoamericanos y de pueblos originarios. 

Pueblos originarios: desalojos y aislamiento internacional

En octubre de 2024, el gobierno derogó el decreto 805/2021 y puso fin a la emergencia en materia de posesión y propiedad de tierras ocupadas por comunidades indígenas, establecida originalmente en la Ley 26.160. Esta ley había sido prorrogada sucesivamente desde 2006 y constituía el principal mecanismo de protección de la posesión territorial de las comunidades mientras se realizaban los relevamientos técnicos y jurídicos de sus territorios. Su derogación abrió el camino para desalojos. Por ejemplo, en la región patagónica, el 9 de enero de 2025, la Comunidad Lof Paillako fue desalojada; el 3 de junio de 2025, la Comunidad Lof Quemquemtrew fue desalojada de Cuesta del Ternero y la Comunidad Lof Buenuleo debió retirarse de 90 hectáreas en disputa al pie del Cerro Ventana, donde existía orden judicial de desalojo.

En el plano internacional, en noviembre de 2024 Argentina fue el único país de la ONU en votar en contra de una resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas en la Asamblea General —un posicionamiento que, al igual que el voto contra la resolución sobre violencia contra las mujeres, no modifica el marco normativo interno pero proyecta globalmente la agenda del gobierno y señala a los organismos internacionales de derechos humanos que Argentina ha abandonado un tradicional rol de impulsor de estándares protectorios.

Personas migrantes: el DNU regresivo de mayo de 2025

En octubre de 2024, el DNU N° 942/2024 modificó la composición de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) y reglamentó la Ley de Refugiados de manera regresiva respecto de los estándares internacionales, introduciendo una mirada de seguridad nacional que afecta el derecho a buscar y recibir asilo reconocido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En mayo de 2025, el DNU 366/2025 avanzó sobre el conjunto de los derechos migratorios: restringió el acceso a servicios de salud para migrantes y habilitó la posibilidad de aplicar aranceles para el acceso a la educación —una medida que, de consolidarse, implicaría la exclusión de sectores migrantes de los servicios públicos esenciales garantizados hasta entonces de manera universal.