Desde el principio de la dictadura, las organizaciones de derechos humanos se preguntaban eso: ¿cuántas personas están desaparecidas? Como no había información oficial en aquella época empezaron a estimar a partir de las denuncias que recibían y chequeaban. Cuando se cumplió un año del golpe de Estado, Amnistía Internacional publicó un informe: ya eran 15.000. Esa cifra coincidió con el número denunciado por Rodolfo Walsh en su Carta Abierta, también en 1977. En los siguientes años, integrantes de las organizaciones visitaron distintas ciudades alrededor del país, algunas muy chicas, y supieron que eran muchísimos los casos que no se denunciaban. Hicieron una proyección y establecieron que la cantidad no era menor a 20.000 y podía llegar a 30.000. Luego se supo que los números que manejaban los militares en secreto eran mayores: un cable del servicio de inteligencia chileno informó en julio de 1978 que el Ejército argentino ya computaba 22.000 muertes y desapariciones.

La frase “no fueron 30.000” es usada en las redes para minimizar los crímenes de la dictadura.
Al recuperarse la democracia, la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) pudo registrar con nombre y apellido 8.960 personas “en situación de desaparición forzosa” en base a las denuncias que había recibido. Y en el informe Nunca Más escribió: “Esta cifra no puede considerarse definitiva, toda vez que la CONADEP ha comprobado que son muchos los casos de desapariciones que no fueron denunciados”.
Si escuchás o ves en redes la frase “no fueron 30.000”, esta es usada en general para restar gravedad a los crímenes de la dictadura. Han pasado más de 20 años de juicios y aún así no se conoce el destino final de la mayoría de las víctimas, porque fueron los responsables quienes nunca dijeron qué les hicieron ni cuántas son. Sostener la pregunta por la cantidad es muy importante si es una forma de reclamar para saber qué pasó, conocer la verdad y hacer justicia.

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¿Querés saber más sobre el número 30.000?
Podés leer el libro de Emilio Crenzel o ver esta entrevista.