¿De qué hablan quienes piden “memoria completa”?

Si escuchaste hablar de “memoria completa” es una forma de discutir cómo se interpreta lo que pasó en la década del setenta y de plantear que no existió memoria ni justicia para las víctimas de las acciones de las guerrillas. Puede sonar neutral, pero no lo es. Lo que se presenta como un supuesto equilibrio, busca reemplazar una visión por otra opuesta y restar gravedad a los crímenes que cometieron los militares.

En la Argentina, esa idea fue usada por primera vez después de la dictadura por parte de los grupos que defienden a los militares que fueron procesados y luego condenados. La mayoría de quienes la dicen consideran que la represión estatal en los setenta fue legítima por la violencia que se vivía en esa época. Y sostienen por eso que las víctimas de las guerrillas deberían ser recordadas con políticas públicas, similares a las que buscan memoria, verdad y justicia por los delitos de la dictadura. Este tipo de conflictos y relecturas son parte de todos los procesos históricos. La memoria no es algo que se fija de una vez y para siempre: se construye con discusión pública y por la legitimidad de las posiciones.

En los setenta se podría haber enjuiciado a quienes cometieron delitos en las organizaciones políticas armadas. Pero la dictadura secuestró, torturó, asesinó y desapareció sin proceso judicial a gran parte de sus militantes.

Además, quienes piden “memoria completa” reclaman que las organizaciones guerrilleras deben ser enjuiciadas de la misma manera que se juzgó lo hecho por la dictadura. Frente a este planteo, se puede empezar con una respuesta corta: todas las vidas valen igual, pero las responsabilidades son diferentes.

Lo que hicieron las Fuerzas Armadas que tomaron el poder el 24 de marzo de 1976 fueron delitos de lesa humanidad, algunos tribunales lo definieron como genocidio: crímenes cometidos contra la población de forma masiva, sistemática y organizada desde el Estado. Son los únicos delitos que sin importar cuánto tiempo pase, se deben seguir juzgando. Por eso escuchás decir que “no prescriben”. Además, por su magnitud se decidió exhibirlos y prevenir que se repitan, como los del nazismo. En la Argentina, el primer juicio contra los responsables del plan de represión, se realizó en 1985: fue el “Juicio a las Juntas”. Desde entonces, más de 1200 militares, policías, agentes de inteligencia y personal civil han sido condenados en todo el país.

En cambio, los delitos cometidos por las organizaciones que eligieron la lucha armada no tienen esas características. Si no fueron juzgados en su momento, están prescriptos. Hace 50 años se podría haber detenido y sometido a juicio a quienes los llevaron a cabo. Pero, en lugar de eso, la dictadura optó por la represión ilegal y clandestina: secuestró, torturó, asesinó y desapareció sin proceso judicial a gran parte de las personas que militaban en las organizaciones armadas. También hubo responsables de las guerrillas que sobrevivieron y sí atravesaron procesos penales a finales de la década del ochenta.

¿Querés saber más sobre los juicios de lesa humanidad?

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